jueves, 15 de agosto de 2013

NOTICIAS DE TRISTAN E ISOLDA

En una oportunidad una estudiante comenzó al defensa de su monografía sobre los aludidos en el título, diciendo: " ay, profesor, es una historia muy triste, al final se mueren los dos...". Yo sólo atiné a decirle, " pero la historia no ha terminado, a más de mil años, todavía seguirmos hablando de ellos, como todos los mortales, fueron felices de a rato, en sus momentos, pero luego se hicieron inmortales, famosos...".
Hoy encontré un mejor argumento en uno de los maestros que contaron esta historia ( lógicamente pequeñas vanidades hacen que digan que cada uno de estos maestros, -Berúl, Thomas de Inglaterra, Eilhart von Oberg y Gottfried von Strassburg del que extraigo estas citas- se sientan inclinados a decir que la propia es la mejor.
Tristán e Isolda de Gottfried von Strassburg:
" Inclinación y dolor fueron de siempre inseparables en el amor. A través de los dos hay que adquirir honra y fama o sucumbir sin conseguirlo. Si aquéllos, de quienes trata esta historia de amor, no hubieran llegado a padecer por su inclinación al dolor, por su férvida dicha aflicción, añorantes en sus corazones, entonces sus nombres y su historia no hubieran despertado la alegría y la dicha en tantos corazones nobles. Todavía hoy seguimos escuchando una y otra vez, con agrado cómo, se habla de su lealtad inconmovible, en sus inclinaciones mutuas, de su dolor, de su dicha, de su aflicción. Aunque haga mucho tiempo que están muertos, sus bellos nombres, siguen vivos.... Su vida y su muerte son nuestro pan. Así vive su vida, así vive su muerte. Asi siguen viviendo, aunque hayan muerto. Su muerte es pan para los vivos. Quien reclame que se le cuente acerca de su vida, de su muerte, de su dicha y de su dolor, que abra el corazón y los oídos. Encontrará todo cuanto pide". Gotfried von Strassburg.

Tal vez esta historia como tantas otras de importancia adquieran la apariencia profunda del misticismo, como nuestras fiestas sagradas, se reactualizan. Es algo más que memoria o tal vez se trate de la forma de memoria más potente a la que tengamos acceso, cayendo nosotros, los oyentes y asistentes en un estado de crepuscular niñez, cada vez que las leemos y cada vez que la escuchamos, vuelven a suceder. Es mucho más que recordar, está en el orden inmarcado y ligeramente impalpable de que todo vuelve a suceder. Hoy podemos usar la palabra virtual.

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