jueves, 19 de septiembre de 2013

HISTORIA DE DOS QUE SOÑARON.1

HISTORIA DE DOS QUE SOÑARON. 1

19 de septiembre de 2013 a la(s) 14:50
" Se trata de una anécdota que se cuenta del rabí Eisik, hijo del rabí Jekel, que vivía en el ghetto de Cracovia, capital de Polonia. Había permanecido firme en su fe a lo largo de años de aflicción y era un piadoso siervo del Señor su Dios.
Una noche, mientras dormía, el piadoso y fiel rabí Eisik, tuvo un sueño; el sueño le ordenaba que se dirigiese a Praga, la lejana capital bohemia, donde descubriría un tesoro oculto, enterrado bajo el principal puente que conducía al castillo de los reyes bohemios. El rabino se sorprendió, pero dejó el viaje para más tarde. Sin embargo, se repitió el sueños otras dos veces. Tras la tercera llamada, lió los bártulos valerosamente y se pudo en camino.
Al llegar a Praga, el rabí Eisik se encontró con que había centinelas en el puente y que lo costudiaban día y noche; así que no se atrevió a cavar. Se limitó a ir cada mañana a merodear por el lugar hasta el anochecer, mirando el puente, observando a los centinelas y estudiando discretamente la albañilería y el suelo. Por último el capitán de la guardia extrañado ante la persistencia de este anciano, se acercó a él y le preguntó cortésmente si había perdido algo, o quizá esperaba la llegada de alguien. El rabí  le contó con sencillez y confianza el sueño que había tenido. El oficial se echó a hacia atrás con una carcajada.
- ¡ Mi pobre amigo!, ¿ de verdad - dijo el  capitán- ¿ Y has gastado tu calzado viniendo hasta aquí por un sueño?. Pues te voy a decir una cosa: i yo creyese en los sueños, ahora mismo estaria haciendo exáctamente al revés.. Habría hecho la misma peregrinación que tú, sólo que en dirección contraria, aunque sin duda, con el mismo resultado. Deje que te cuente mi sueño.
- He soñado- dijo el oficial de la guardia, bohemio, cristiano - que una voz me hablaba de Cracovia y me ordenaba que fuese allí y buscase un gran tesoro que hqabía en casa de un rabino judío  llamado Eisik, hijo de Jekel, que encontraría el tesoro enterrado en un sucio rincón detrás de la estufa. ¡ Eisik, hijo de Jekel! - volvió a reir el capitán  con los ojos chispeantes-. Imagínate ¡ ir a Cracovia... y ponerme a derribar las paredes de todas las casas del ghetto, porque la mitad de los hombres se llamarán sin duda Eisik y la otra mitadk Jekel!. ¡ Eisik hijo de Jekel, nada menos- y siguió riéndose de esta broma maravillosa.
El modesto rabino escuchó con atención, luego tras una profunda inclinación y dar las gracias a su desconocido amigo, emprendió a toda prisa el largo regreso a su casa, cavó en el rincón abandonado detrás de la estufa y encontró el tesoro que puso fin a su miseria. Y con parte del dinero, erigió una casa de oración que aún hoy lleva su nombre".
Y comenta Heinrich Zimmer al final de su libro Mitos y Símbolos de la India: " Así pues, no está léjos el tesoro que pone fin a nuestra miseria y nuestros agobios. No hay que buscarlo en ninguna región lejana, está enterrado en nuestra propia casa, o sea, en nuestro propio ser..."
Hoy en día ya no es una sorpresa ( de todas maneras espero que lo sea) que la información es riqueza. Como se trata de dos seres con partes del mensaje y que terminan juntándose, podemos arrimarnos a hablar de un cuento y de un propósito platónico.

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