PENSANDO EN LA JUSTICIA.

de Profesor Echavarria Molloy, el jueves, 15 de noviembre de 2012 a la(s) 15:51 ·

Llegué hasta el Palacio de Justicia y me iba achicando y seguí las inciertas indicaciones de un cartel pegoteado de humedad o tal vez el sudor frío de los falsos testigos. Todos elegimos el mismo sendero ganadero de subir los escalones del gastado mármol por el medio como si evitáramos el fatalismo de declarnos extremistas verdaderamente inocentes o tortuosos culpables. Cuanto más subía más insignificante me sentía y labraba ya en el aire frío del Palacio, mis respuestas a preguntas difíciles por parte del fiscal, el secretario o el juez lo que es peor, esta grandísima trinidad hecha presente en un escritorio y yo de pie. La realidad era un poco más audaz, jóvenes cosiendo expedientes apartados de toda la gravedad que significa vérselas con la Justicia. Luego de un rato - ya había sido advertido que por el caso Popper Construcciones Lugares Licitados vs. NN debía esperar para ser llamado. Volví a la labrar la cara del Juez y lo doté de nobles rasgos, austero, deductivo, daga punzante sus preguntas y mirada profunda, y hasta le puse una barba blanca de abuelo para sentirme un poco más que en casa. Me paré junto a una torre de Babel de expedientes que tal vez en la medida que hundía el piso donde estaba parado, mosaicos negros y blancos como tablero de ajedrez, tal vez, me decía, estuvieran sosteniendo el techo y me dió risa pensar que necesitaban sacar el último, el aplatado contra el piso; tal vez la causa estaba prescripta por fallecimiento de todos los involucrados pero dejemos ese asunto, no podemos adjudicarle a Justicia una disciplina y un poder omnipotente y omnisapiente. M entretisteció saber que me iba a atender el secretario tercero, hombre austero, de lentes gruesos al que no podía verle el fondo de su mirada que fumaba atentamente manchando el nuevo cigarrillo con sus dedos llenos de nicotina. Detrás mío, el demandante y su abogado con rasgos algo rapaces aunque sin ganas de volvar. Me advirtió sobre las consecuencias de un falso testimonio, no me atreví si la mala memoria era también punible pues debía responder preguntas sobre acontecimientos que tenían 5 años y alguna brevedad más...Me advirtió que no podía contestar preguntas de los demandantes y me dirigí mi mirada al defensor de Popper Construcciones, mujer pulcra de cachetes rojizos y redonditos.
Contesté primero aquello en lo que uno no puede equivocarse, nombre y apellido, documento, domicilio. profesión  y cargo detentado. Pensé en esa vieja sentencia anónima pero de cuño anglosajón, que dice, "lo bueno de decir la verdad es que uno no tiene que acordarse de la última mentira que dijo" y comenzó la faena. Todo por escrito, la mayoría de las palabras, palabras muertas, palabras devaluadas, hasta los insultos  más subidos de tono se desmerecen. Pregunta que me apretaba contra el asiento, me sentía acusado como niño que robó un chupetín...." No conteste el testigo, Sr. Secretario, pido que se retire el testigo...." dijo por primera vez la defensora de la UBA. Esperé afuera algo desauciado porque no escuchaba gritos ni protestas, por el contrario, unas risas bajas y en coro. Volví a entrar como si estuviera en penitencia. Se había retirado esa pregunta y vino otra y otra vez, Sr. Secretario pido que el testigo se retire un momento....Yo venía a hablar de la corrupción, de la prepotencia, de las burlas, de los vueltos con que se quedaban. El abogado demandante voló como vampiro, su aliento soplaba mi nuca. No conteste el testigo, Sr Secretario, pido que se retire un momento... Fueron varias oportunidades. Volvió otra pregunta muy incómoda a la que contesté: no recuerdo. Ya se sabe en el ambiente que dicha respuesta se compadece con no, pero no lo declaro. Finalizando se cruzaron las partes y yo aproveché para respirar algo de Kant:" Ni en el mundo ni en general -tampoco fuera de él, es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricción, a no ser tan sólo de la buena voluntad". Pensaba mientras la charla se extendía, todo esto hay que haberlo vivido, tiene que ser declarado, tiene que ser escrito, tiene que ser leído, tiene que ser revisado, firmado y acordado. Alguien lo cose, alguien lo copia, alguien lo sella y todo va muriendo bajo el impenitente sol lejano. Luego alguien lo eleva, otro lo recibe, otro se fija en el calendario y elige dos fechas, una alternativa y amenza con la fuerza pública en caso de incomparencia. De la tarde terrofíca en que las manos se escapaban directamente al cuello de los corruptos, no queda nada. ¿ Quién asesinó la menor partícula de renunciar a la violencia por este papel pálido y barato?. Me fui todo empapado pero habiendo recuperado la cordura y la buena voluntad. Me sentí más pequeño todavía, de manera tal que me juré evitar volver a ser testigo y mucho más parte involucrada. Seré un pusilanime y me dedicaré también a manchar con mis dedos llenos de nicotina todo cigarrillo y toda hoja A4 impresa. Y volviendo al tema de la justicia: ¿ quién mató la justicia - si bien no quiero decir instantánea, del momento- inmediata?- ¿ Quién mató su expresa y ardiente oralidad y los gestos empapados de verdades?. ¿Quién condenó a toda este gente pasar por ese martirio que ni en el mejor de los casos puede despertar su empatía por la causa involucrada?. ¿ El reo es menos reo ahora que se ha bañado, afeitado y entrenado para parecer un fiel converso sociable y confiable?. La Justicia es nada más que un palacio habitado por gente que allí no quieren estar ni entrar y siempre salir, salir siempre al fiel sol de la plaza.
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